Cosas sencillas pero significativas.
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Esta foto me gusta mucho; es la formación de un
tornado: el cielo está ennegrecido y comienza a formarse el cono que al tocar
tierra y avanzar va a destruir lo que se encuentre a su paso; sin embargo, allí
también está un arco iris, lleno de luz y color. Me gusta esta foto porque no
importa cuán ennegrecido esté el panorama en nuestra vida siempre hay alguna
luz, esa luz que viene de Cristo y de su Evangelio. Es difícil verla cuando el
viento es amenazador, las nubes grises cubren el cielo y tratamos de escapar
del huracán, pero está allí. Hay algo curioso respecto a los huracanes: sin
importar su tamaño o su intensidad el ojo o centro del huracán es completamente
tranquilo, el cielo está claro, y los vientos son brisas ligeras. Es allí, exactamente
en el medio del huracán que hay un espacio de calma. Cuando los huracanes
llegan a nuestra vida, cuando como dice el himno, "oscuros los cielos se
muestran, terribles y sin piedad", allí, en el centro, podemos encontrar
un momento de tranquilidad y brisas ligeras en los brazos de un Padre Celestial
amoroso que nos ama y que de una manera u otra envía su ayuda para ayudarnos a
superar las pruebas. Algunas veces será un sentimiento de "Todo saldrá
bien" (aun cuando no sepamos como); otras veces será una llamada o las
palabras de alguien cercano, otras veces será tan solo la certeza de saber que
no estamos solos; no importa cómo, pero Él encontrará la manera de hacernos ver
un momento el cielo azul y de sentir las brisas ligeras.
Después de pasar por el ojo se regresa a la fuerza
voraz del huracán, pero a diferencia de éstos, la paz que viene de Dios puede
quedar en nuestros corazones en medio de la tormenta. Es por ello que el Señor
dijo que Él no la daba como el mundo la da, "no se turbe vuestro corazón ni
tenga miedo (...) En el mundo tendréis aflicción. Pero confiad; yo he vencido
al mundo." Esa debe ser nuestra ancla, confiar en que Él, que ha vencido
al mundo, quien manda a los vientos y los vientos le obedecen, nos ayudará a
pasar por en medio de ellos y nos conducirá a puerto seguro.
Hace unos meses me
mudé de una pequeña y tranquila ciudad a otra grande y agitada. A pesar de que
pensé que sería fácil adaptarme, no resultó tan sencillo como yo creía. No era
la primera vez que me mudaba de ciudad, pero esta vez fue diferente. Sentía
añoranza por los lugares que ya no podría visitar y los amigos queridos que no
vería con frecuencia; extrañaba la sencillez, la tranquilidad y la confianza
que te da el saber dónde están todas las cosas, cómo funcionan los servicios y
a quién debes acudir cuando necesitas algo. Un día, mientras hablaba con una
amiga sobre todos estos cambios, vino a mi mente una impresión fuerte y clara: “Estoy actuando como la mujer de Lot”.
Eso me hizo detenerme y pensar.
La historia nos cuenta
que Dios advirtió a Lot y su familia que salieran de Sodoma y Gomorra, pero les
dio una advertencia: “No mires tras ti” (Génesis 19:17) Sin embargo, en algún
momento del camino, la esposa de Lot miró atrás y se convirtió en una estatua
de sal (Génesis 19:26). El Elder Jeffrey R. Holland dijo al respecto:
“Aparentemente, lo malo que hizo no fue sólo miraratrás,
sino que lo que su corazón deseaba era volverse atrás; su
apego al pasado tuvo en ella una influencia mayor que su confianza en el futuro
(…) [Se perdió]el aquí, el ahora y el mañana por estar [atrapada] en el allá, el
entonces y el ayer.”
(Jeffrey R. Holland; “Lo mejor está aún por venir”,
Liahona enero 2010)
Y entonces lo vi todo: Me iba a convertir en una estatua de sal.
La
vida raramente transcurre como la planificamos. Si hay algo de lo que podemos
estar seguros es de los cambios. Cómo reaccionaremos ante ellos depende de
nosotros. El presidente Thomas S. Monson ha dicho: “No podemos dirigir
el viento, pero podemos ajustar las velas”. Es
muy fácil encontrar defectos en las cosas nuevas que requieren un ajuste de
nuestra parte; es muy fácil culpar a otros o a las circunstancias cuando las
cosas no son lo que esperamos, pero requiere determinación y fe comenzar desde
donde estamos sin saber exactamente cómo avanzar o a dónde llegaremos.
A
diferencia de la esposa de Lot, hace poco conocí la historia de Ruth Williams
Khama. Ruth nació en Londres, Inglaterra en 1923. En 1947 conoció a Seretse
Khama quien era un estudiante de leyes en Londres. Seretse no solo era
africano, era el Príncipe de Bechuanaland, entonces un protectorado británico,
hoy República de Bostwana. En contra de toda la oposición del gobierno inglés,
de los ancianos de la tribu en Bechuanaland y del gobierno de Sudáfrica (donde
se había establecido el apartheid), Ruth y Seretse decidieron casarse y
regresar a Bechuanaland. Rechazada en su propio país por haberse casado con un
hombre de color y en Bechuanaland por ser blanca, Ruth decidió enfrentar con
valor y entereza todos los nuevos cambios, desde las miradas de censura, el
ardiente clima, las costumbres, el idioma y la comida, hasta la soledad al
estar separada de su esposo mientras esperaba su primer hijo. Imagino lo que
pudo haber sentido en esos momentos cuando estuvo sola frente a un futuro
completamente incierto, preguntándose quizás qué pasaría si hubiese
complicaciones en el parto, o el hecho de no poder compartir ese único y
hermoso momento del nacimiento con su amado esposo. Pero la valentía no se
define por la ausencia del temor, sino por hacer lo que es correcto aún cuando
tenemos miedo. Y Ruth no se dio por vencida. Al reunirse con su esposo en
Inglaterra no dejaron de luchar por sus derechos. Finalmente lograron regresar
a Bostwana en 1956 y trabajaron juntos para que Bostwana alcanzara su
independencia como un estado democrático.
No,
no podemos dirigir el viento, pero podemos ajustar las velas y llegar a nuestro
destino, aunque algunas veces no sepamos con certeza cuál será. ¿Podía Ruth
acaso imaginar que junto a su esposo cambiarían la historia de Bostwana?
¿Podemos acaso imaginar lo que nos espera si tan solo ajustamos las velas con
fe en el futuro?
Cuando lleguen los cambios y los vientos soplen en una
dirección opuesta a la que deseamos, cuando nos sintamos tentados a regresar al
puerto seguro del pasado, recordemos las palabras del Elder Holland:
“El pasado es para aprender de él, pero
no para vivir en él. Miramos atrás con el deseo de reclamar las brasas de las
experiencias radiantes, pero no las cenizas. Y una vez que hayamos aprendido lo
que tengamos que aprender y que guardemos con nosotros lo mejor de lo que
hayamos experimentado, entonces miremos adelante y recordemos que
La fe siempre señala hacia el futuro.
(Jeffrey R. Holland; “Lo mejor está aún por venir”,
Liahona enero 2010)
Cuando estaba pequeña
había en nuestro cuarto un pequeño cuadro de una niña que llevaba unas botas
rojas hasta la rodilla.
Mi hermana de 5 años se enamoró perdidamente de esas
botas y le pidió a mis papás que le compraran unas. Finalmente, mis padres
llegaron con las tan esperadas botas rojas. Solo había un pequeño detalle: eran
unas botas ortopédicas.
Sin quejarse, mi hermana vio esas botas con decepción e
hizo todo lo posible para poder deshacerse de ellas. Cada vez que se subía a la
rueda del parque, giraba sus pies de tal manera que pudiera rayarlas: primero
un lado y luego el otro, pero eran bastante resistentes; así que tuvo que usar
sus botas ortopédicas mientras fue necesario. Ya han pasado muchos años desde
entonces y nos reímos de esa experiencia, especialmente porque si no hubiese
sido por esas “no deseadas ni esperadas botas”, no podría usar zapatos de tacón
alto (entre otras cosas). Las botas de mi hermana no eran brillantes ni
bonitas, pero era lo que necesitaba en ese momento.
Tal como mi hermana, algunas veces oramos y pedimos a nuestro
Padre Celestial algo que anhelamos desde el fondo de nuestro corazón y Él nos
responde de una manera inesperada: pedimos botas rojas y recibimos botas
ortopédicas. Quizás nos decepcionamos y no entendemos cómo es posible que un
Padre amoroso no nos conceda un deseo justo o necesario. Sin embargo, como dice
el Elder David A. Bednar, “a menudo recibimos bendiciones
significativas pero sutiles que no siempre son lo que esperamos, y que
fácilmente se pueden pasar por alto (…) Los jóvenes guerreros del Libro de Mormón (véaseAlma
53; 56–58) oraron fervientemente para que Dios los fortaleciera y los
librara de las manos de sus enemigos. Curiosamente, la respuesta a esas
oraciones no produjo más armas ni tropas más numerosas. En su lugar, Dios
concedió a esos fieles guerreros la certeza de que Él los libraría, paz a sus
almas, y una gran fe y esperanza en Él para su liberación (véaseAlma
58:11). Por lo tanto, los hijos de Helamán cobraron ánimo, tuvieron
la determinación fija de vencer y avanzaron con todas sus fuerzas contra los
lamanitas (véaseAlma
58:12–13). En un principio, la seguridad, paz, fe y esperanza parecían
no ser las bendiciones que los guerreros en la batalla querían, pero esas eran
precisamente las bendiciones que esos valientes jóvenes necesitaban para seguir
adelante y prevalecer, tanto física como espiritualmente.
“A veces, es posible que le pidamos a Dios tener
éxito y Él nos dé fortaleza física y mental. Quizás supliquemos por prosperidad
y recibamos una perspectiva más amplia y más paciencia; o pidamos ser mejores y
se nos bendiga con el don de la gracia. Él puede concedernos convicción y
confianza al esforzarnos por alcanzar metas dignas; y cuando suplicamos alivio
por las dificultades físicas, mentales y espirituales, quizás Él aumente
nuestra resolución y capacidad de recuperación.” (David A. Bednar: Las ventanas
de los cielos, Liahona noviembre 2013)
En algunas
ocasiones he pedido botas rojas y he recibido botas ortopédicas, pero hay algo
interesante en cuanto a ellas: están hechas a la medida para corregir, para ayudar y,
aunque algunas veces no lo parezca, hacer la vida mejor para quien las usa.
Quizás sea incómodo al principio, pero mientras más se usen, más rápido se
corregirá el problema, y con el tiempo, estaremos agradecidos por ese Padre
amoroso que supo lo que necesitábamos a fin de convertirnos en las personas que
Él sabía que podíamos llegar a ser.
Creo que, aunque mis padres lo hubieran intentado, difícilmente mi
hermana de 5 años habría comprendido por qué debía usar esas botas en lugar de
las que ella deseaba. De la misma manera, nosotros “[somos] niños pequeños y
todavía no [hemos]entendido cuán grandes bendiciones el Padre tiene en sus
propias manos y ha preparado para [nosotros]” (Doctrina y Convenios 78:17);
necesitamos creer que “él tiene toda sabiduría y todo poder, tanto en el cielo
como en la tierra; [creer] que el hombre no comprende todas las cosas que el
Señor puede comprender” (Mosíah 4:9). Entonces, si confiamos en nuestro Padre Celestial y “a medida que estemos espiritualmente atentos y seamos
perceptivos” dice Elder Bednar, “seremos bendecidos con
ojos que vean más claramente,
oídos que escuchen más
consistentemente y
corazones que comprendan más
plenamente
el significado y la sutileza de Sus caminos, Sus pensamientos y
Sus bendiciones en nuestra vida.” (David A.
Bednar: Las ventanas de los cielos, Liahona noviembre 2013)
El Año nuevo llega y
con él, el tiempo de establecer las metas del nuevo año que comienza. Nos
sentimos con energía y tenemos confianza que esta vez SI vamos a lograr
las metas que nos estamos proponiendo. Sin embargo, quizás les pase como a mí,
y, poco tiempo después, el ánimo desaparece, perdemos el empuje, algunas veces
la olvidamos y la volvemos a retomar al Año siguiente.
¿Qué puedo hacer para
elaborar un plan que si funcione? Algunas veces las respuestas llegan de las
maneras más inesperadas. Mi hija llegó de la escuela con una adivinanza: “Mami,
¿cómo haces para comerte un elefante? ... ¡Un bocado a la vez!” Tan sencillo como
eso. Mi problema radicaba en la forma de comerme el elefante. Recordé una cita
de Rudyard Kipling que aprendí en mi adolescencia:
“Tengo seis honestos siervos
que me han enseñado todo lo que sé.
Sus nombres son QUÉ, CÓMO, CUÁNDO,
QUIÉN, DÓNDE Y POR QUÉ”
Allí estaba el secreto para comerme al elefante:
1.QUÉ deseo
lograr o alcanzar.
2.CÓMO voy a
lograrlo, es decir, cuáles son las etapas necesarias para lograr mi objetivo.
3.CUÁNDO voy
a cumplirla. Al establecer las etapas, es necesario colocar una fecha en la
cual aspiro culminar las tareas propuestas.
4.QUIÉN. Si
es necesario, debemos determinar quién podría ayudarnos.
5.DÓNDE
podemos encontrar información, recursos, suministros, capacitación, etc.
6.POR QUÉ
queremos lograr esta meta. Esta parte es vital pues es lo que nos mantendrá
motivados cuando tengamos temor, las cosas se tornen difíciles o cuando
aparezcan obstáculos en el camino.
Finalmente, es necesario escribir nuestras metas. EL Élder M. Russell Ballard enseñó:
“He aprendido en mi carrera de negocios que por
más emocionado que pueda estar acerca de un principio o al tratar de hacer algo,
si no lo escribo y lo coloco en frente de mí, donde pueda verlo una y otra vez
hasta que llegue a ser parte de mí mismo, no logro ese objetivo. Les sugiero que,
si desean tener éxito en el proceso de establecerse metas, tienen que escribirlas. Yo incluso las pondría en un lugar prominente, como en el espejo
o la puerta del refrigerador. Conserven sus metas ESCRITAS en frente de
ustedes. Entonces, con el deseo de alcanzar esas metas, estarán más dispuestos
a pagar el precio que las personas de éxito deben pagar.” (M. Russell Ballard; Do things that make a difference; Ensign
junio 1983)
Así que ¡ Voilá !: he preparado algunas hojas que nos pueden ayudar a devorar
los elefantes de este año, un bocado a la vez. Primero, utilizamos la ayuda de los siervos del señor Kipling y luego nos organizamos por semanas y/o días. Para descargar solo es necesrio hacer click en la imagen y guardarla.
Aunque parezca mentira, ese animalito me arregló el día. Esta era una de
esas semanas a las que no le encuentro la punta porque hay más de una. Demasiadas
cosas por hacer y poco tiempo para todas ellas. Vine a la computadora para
enviar un correo y de pronto allí estaba ella, en el fondo de pantalla, mirándome…
¡ y estaba sonriendo ! La miré y me pregunté: ¿Por qué sonríe? ¿no se da cuenta
que si hay un incendio o una inundación en la selva no tiene muchas
oportunidades? … además, hasta está feliz abrazando ese tronco…. Curiosa por
saber si era solo una de esas fotos que tomas por casualidad, me fui a buscar
otras fotos de este singular animalito, y adivinen qué: siempre está sonriendo,
¡ hasta tiene estilo !
Fue entonces que me
di cuenta por qué sonríe: es sencillo, ella ESTÁ CONSCIENTE DE SUS LIMITACIONES
y las usa para su provecho. Ella está muy clara que no puede competir con la
liebre (ni siquiera con la tortuga), así que sencillamente disfruta el paisaje
mientras llega a su destino (me imagino que por eso está tan feliz cuando por
fin lo logra). No tiene nada que demostrarle a nadie y jamás llega tarde,
simplemente llega cuando tiene que llegar. Sabia mi amiga la pereza, cero
stress.
Me puse a pensar en mi interminable lista de cosas por hacer, buenas
todas ellas, pero, ¿qué tan importantes? Cuando el Salvador fue a visitar a Marta
y a María ambas querían atenderle y complacerle. Marta estaba preocupada porque
la casa estuviera limpia y ordenada, que la comida estuviera lista a tiempo y
la mesa preparada para atender a su invitado de honor. María deseaba escuchar
lo que el Salvador estaba enseñando. Cuando Marta se quejó con el Salvador por
la falta de cooperación de María, el Salvador la elogió por lo que estaba
haciendo, y en una amorosa reprimenda le hizo notar que estaba “afanada y
turbada por muchas cosas”; le recordó que sólo una cosa era necesaria y que
María había “escogido la buena parte”, la cual no le sería quitada. Según el
diccionario, afanarse significa “entregarse al trabajo con esmero al ejecutar
lo que se ha mandado, teniendo cuidado en detenerse en las cosas que parecen
insignificantes.” El señor no le dijo a Marta que afanarse fuera algo malo, le
dijo que estaba afanada … por muchas cosas. El Élder Dallin H.
Oaks dijo:
“Debemos darnos cuenta de que el solo hecho de que algo
seabueno,no es razón suficiente para hacerlo. El número de las cosas
buenas que podemos hacer es mucho mayor que el tiempo disponible para
lograrlas. Algunas cosas son mejores que buenas, y merecen que les demos
prioridad. Al considerar varias opciones, debemos recordar que no es
suficiente que algo seabueno.Otras opciones sonmejores e
incluso otras son excelentes.” (Bueno, mejor, excelente, Liahona noviembre 2007)
Ahora bien, ¿cómo saber cuáles de todas las cosas
de mi lista son las mejores o, mejor aún, excelentes? La hermana Julie B. Beck
enseñó:
“Una buena mujer sabe que no tiene suficiente energía, tiempo ni
oportunidad para atender a todas las personas o hacer todas las cosas buenas
que su corazón anhela. La vida no es tranquila para la mayoría de las mujeres y
cada día parece exigir que se lleven a cabo un millón de cosas, la mayoría de
ellas importantes.Pero
con la revelación personal, puede establecer prioridades de forma correcta y viajar
con confianza a lo largo de esta vida. La revelación puede venir hora
tras hora y momento tras momento al hacer lo correcto. Si las mujeres dan
cuidado a la manera de Cristo, descienden un poder y una paz para guiarlas
cuando se necesite esa ayuda.” (“…y sobre las siervas derramaré mi
Espíritu en aquellos días.”, Liahona mayo 2010)
Siguiendo
estos consejos me di cuenta que la lista de cosas buenas puede cambiar constantemente,
sin embargo, las pequeñas cosas que son esenciales, deben ser constantes, tal como
la oración personal y el estudio diario de las Escrituras; la asistencia a las
reuniones dominicales cada semana e ir al templo tanto como mis posibilidades
me lo permitan. Si esas cosas tienen prioridad en mi vida, las otras cosas van a
tomar su lugar. El rey Benjamín lo dijo sabiamente:
“Y mirad que se hagan todas estas cosas con prudencia y
orden; porque no se exige que un hombre corra más aprisade
lo que sus fuerzas le permiten. Y además, conviene que sea diligente, para que
así gane el galardón; por tanto, todas las cosas deben hacerse en orden.”
(Mosíah 4:27)
Allí
está la clave:
1.Prudencia
al determinar lo que debo o quiero hacer.
2.Orden al establecer prioridades.
3.Conocer mis limitaciones
(como mi amiga la pereza)
4.Diligencia,
a fin de lograr los objetivos planteados.
Tal como dijo el Presidente Uchtdorf al citar
las sabias palabras de su esposa:
“La vida no es una carrera, es un trayecto. Disfruta el momento”
Me pareció hermoso. Pensé en mi mamá y en
esos momentos maravillosos de la maternidad que traen gozo a nuestra vida . Sin
embargo, hay momentos en los cuales desesperadamente deseo un manual de
instrucciones. Con cuatro niños completamente diferentes, lo que funciona para
uno algunas veces no funciona para el otro; lo que funcionaba para mi mamá,
tampoco tiene el mismo resultado que ella obtenía. Los hijos crecen y con ellos
los desafíos, y hay situaciones en las que sencillamente no sé qué hacer.
Afortunadamente, sí existe ese manual. Un
día recordé las palabras de Nefi:
“Deleitaosen las palabras de Cristo;
porque he aquí, las palabras de
Cristo
os dirán todas las cosas que
debéis hacer.”
(2 Nefi 32:3)
¡¡ TODAS LAS COSAS !! Allí estaba lo que estaba buscando.
Solo tenía que deleitarme en el estudio de las Escrituras para encontrar las
respuestas a mis preguntas. A pesar de
lo ocupada que pudiese estar, necesitaba encontrar el tiempo no solo para
leerlas, sino para escudriñarlas y deleitarme en ellas. Necesitaba un momento
de solaz con nuestro Padre Celestial; Él, quien conoce a mis hijos mejor que
yo, quien les ama con un amor perfecto y desea lo mejor para ellos, era quien podía
darme “sabiduría y tesoros de conocimiento.” Decidí comenzar a leer el Libro de
Mormón pidiéndole a nuestro Padre Celestial que me ayudara a leerlo como una
madre. Compré un nuevo libro para poder subrayar y escribir mis impresiones y ha
sido una experiencia diferente. He encontrado palabras de ánimo cuando estoy
abatida, consejos cuando no sé qué hacer, invitaciones a cambiar mi forma de
actuar e impresiones inmediatas en el momento en que más lo necesito.
Sí, si existe un manual de instrucciones, solo tengo que utilizarlo.
“La verdadera
doctrina, cuando se entiende,
cambia la actitud y
la conducta.
El estudio de las
doctrinas
del Evangelio
mejorará la conducta
más rápidamente de lo
que el
estudio del comportamiento
mejorará el
comportamiento”
(BoydK. Packer, “No temáis”,Liahona, mayo de 2004, pág.79.)
Hace unos meses empecé a leerle a mis hijos mi diario de la niñez. Ha sido una experiencia interesante. Primero, para mis hijos ha sido como tener en sus manos una auténtica pieza de museo: ¡¿Y esa era tu letra cuando tenías 8 años?!. Imaginen su sorpresa cuando encontré un recibo escrito con una verdadera máquna de escribir. Afortunadamente, habían visto hace poco la película de Charlie Brown, así que por lo menos supieron de qué se trataba:"¡Cómo la de Snoopy!"
Uno de mis hijos dijo que le gustaría comenzar a escribir un diario personal para que sus hijos pudieran tener una idea de cómo eran ellos a su edad. Sin embargo, entre chistes y risitas, todos llegaron a la conclusión que finalmente era difícil que lo lograran porque escribir un diario termina siendo aburrido y es algo para lo que no tenemos tiempo. Eso me hizo ponerme a pensar: ¿Por qué tiene que ser algo aburrido? ¡Es nuestra vida! ¡NADIE más está viviendo la aventura que nosotros vivmos!. Es algo EXCLUSIVO de nosotros para nosotros. ¿Somos capaces de sentarnos a ver un Reality Show de la vida de otro pero no encontramos el tiempo para escribir la mejor historia de todas? Créanme, es todo una obra digna de ser escrita: allí hay lágrimas, risas, logros, triunfos, frustraciones, experiencias que te enseñan, momentos maravillosos e inolvidables, pruebas duras y tristes, crecimiento personal ....
Aún cuando no estoy en contra del diario tradicional, creo que escribir un diario puede ser toda una experiencia creativa y hasta relajante, especialmente si eres una de esas personas que le gusta colorear para desestresarse. Aquí hay algunos ejemplos:
Quizás pienses que el dibujo no es lo tuyo, o quizás solo necesitas encontrar tu propio estilo. Lo tradicional no detuvo a Picasso, se expresó a su manera y encabezó una tendencia artística de vanguardia: el cubismo. No te compares con nadie; la única persona que debe sentirse complacida con tu trabajo eres tú.
Por otro lado, también tenemos recursos para ayudarnos: revistas, calcomanías, sellos, fotografías... el cielo es el límite.
Tampoco necesitas escribir un testamento, eso lo puedes dejar para después. Algunas veces frases sencillas y palabras certeras dirán mucho más de ti que párrafos y párrafos de escritura.
¿Y qué tal esa frase que escuchaste y no quieres olvidar? ¿O ese vestido que te encantaría hacerte o comprar? ¿O esa receta que es perfecta para navidad o para el próximo cumpleaños? El papelito en el fondo de la cartera terminará perdiéndose y el del bolsillo terminará en la lavadora, así que ¿por qué no pegarlo o escribirlo en tu diario?
Las ideas pueden ser infinitas, pero lo importante es comenzar. La pregunta es cómo. Hace un tiempo llegó a mis manos un artículo que habla de 52 preguntas que se pueden responder en 52 semanas. Me pareció una manera sencilla de empezar tu propia historia personal. Pueden leer el artículo en su totalidad en FamilySearch. Me tomé la libertad de reproducir las 52 preguntas de manera que puedan usarse de dos maneras al menos. Pueden recortarse y utilizarse en la forma en que se encuentran enumeradas, o pueden colocarse en un frasco y escoger una al azar. Todo al gusto del consumidor.
Si quieren más preguntas, Organized Christmas tiene una serie de preguntas (en inglés) especialmente para los niños, y Adventures in guided journaling tiene un juego de hojas imprimibles muy buenas (también en inglés).
Ahora, ¡ a escribir, dibujar, pegar, no importa cómo, tan solo empieza tu historia !
Hace un tiempo leí un comentario en
Facebook que decía algo como esto: “Por favor, que alguien me diga que
no soy la única que va por la casa diciendo: ¡Ordena tu cuarto!, ¡Qué no se
come en la cama! ¡¿Quién botó el jugo en la sala?! ¡A BAÑAAAAAARRRRSSSSEEEE!”
Entonces pensé: ¡Cuánto nos
necesitamos las unas a las otras!
Una de las cosas que me ha ayudado
como mamá es la camaradería y las horas de Terapia que significa estar con
otras mamás. Ser mamá es un trabajo duro y difícil. Hay días maravillosos,
momentos inolvidables, pero también hay tiempos difíciles en los cuales nos
sentimos frustradas, cansadas y algunas veces perdidas. Contar con unas
palabras de aliento de otra mamá que te diga: “Te entiendo”, o “¡A mí me pasa
lo mismo!” te hace saber que no estás sola tratando de hacer la labor más
importante del mundo: criar hijos. Algunas veces soy yo quien dice esas
palabras a una mamá más joven y puedo compartir con ella lo que he
aprendido y que me ha ayudado. Siento profunda gratitud por las mamás más
experimentadas que me dan consejos sabios y muchas veces sencillos que me
ayudan a resolver una situación que para mí se había convertido en un callejón
sin salida. Me siento humilde cuando esas lecciones de vida vienen de esas
criaturitas a quienes estamos tratando de enseñar a vivir. Algunas veces las
palabras de aliento vienen de fuentes inesperadas y llegan en los momentos en
los que más lo necesitamos.
En la película “Una noche para mamá”
(Mom’s night out) hay una escena que me encanta y que me gusta recordar en
ciertos momentos. Después de un frustrante Día de las madres, algunas mamás con
el apoyo de sus esposos se reúnen para pasar una noche fuera: comer en un restaurante,
ponerse los zapatos altos, maquillarse en casa (y no en el auto), arreglarse el
cabello y pasar un par de horas entre amigas.
Todo sale terriblemente mal y terminan en la estación de policía.
Mientras la mamá que organizó la salida espera en la entrada de la estación, tiene
una conversación con un gigantesco motociclista. Ella le comenta que es un
fracaso y que siempre falla:
-No puedo anticiparlo todo, por más
que me esfuerce, por más que dé, no soy suficiente.
- ¿Suficiente para quién?
- Para mi esposo, los niños, mi madre,
Dios, todos, no se….
- ¿Para ti ... no eres suficiente para
ti? Vi una cosa en Pinterest el otro día, era un águila que cuidaba a su cría.
Es hermoso ver a una de las criaturas de Dios haciendo lo que Él la hizo hacer,
tan solo siendo un águila, y eso es suficiente. Todo el mundo pasa demasiado
tiempo juzgándose, debe ser agotador. Te diré algo: dudo que el Señor haya
cometido un error al darle a sus hijos la madre que les dio. Tu simplemente se tú,
Él se encargará del resto.
Me encanta esa frase:
Tu simplemente se tú,
Dios se encargará del resto.
Tal como ella algunas veces me he
sentido insuficiente. Las cosas no siempre salen como las planifico, y si caigo
en el peligroso campo de la comparación, siempre hay una mamá mucho mejor que
yo, incluso puedo encontrar alguna mamá perfecta. ¡Pero qué diferente es cuando
a pesar de todas mis imperfecciones puedo recordar que Dios
me confió a sus hijos preciados porque Él sabe, aun mejor de lo que yo puedo
saber, que con su ayuda yo puedo hacerlo!
Este Día de las madres quiero
dejarles tres regalos:
2.Un afiche
gigante para ayudarnos a recordar por qué nos encanta ser mamás. Debo confesar
que por lo general espero que mis hijos me digan qué les gusta de su mamá, pero
¿por qué no decirles lo que nos encanta de ser madres? Puedes hacerlo del tamaño que desees. Mi sugerencia es que lo hagas de 9 hojas.
Quizás no le pase a todas las madres, pero en mi casa
a la hora de comer vegetales comienza…
Aquello se convierte en una batalla de resistencia
para ver quien se cansa primero. Finalmente encontré la manera de dejar de ser
Darth Moedery ser más Yoda. Es por eso que parte de mi
conocimiento hoy compartir quisiera.
En nuestro caso los Green Smothies marcaron la diferencia.
Receta #1
1 taza de Jugo de Naranja
½ Cambur (Banana) (ayuda a disimular el sabor de la espinaca)
½ taza de Piña
2 tazas de espinaca.
Se licúa todo muy bien. La cantidad de jugo puede variar según el gusto
del público.
Receta #2
2 rebanadas de piña
½ pepino
3 tallos de célery
½ taza de agua si se utiliza la licuadora. No es necesario si se utiliza
un extractor de jugos.
Receta # 3
1 taza de Jugo de Naranja
½ taza de remolacha
½ taza de zanahoria.
Receta #4
2 manzanas verdes
2 tallos de célery
1 pepino
1 limón
½ taza de agua si se licúa.
Receta #5
(refrescantes)
En lugar de hacer simplemente una limonada, la licuamos con zanahoria y
lo colamos. También podemos hacer un jugo de piña y zanahoria o de limón y
pepino.
Además de los Smothies tenemos los snacks.
Kale (col
rizada) crujiente.
1 manojo de col rizada
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharadita de sal
Se precalienta el horno a 350º F.
Se separan las hojas, se lavan y se secan muy bien. Se cortan en pedazos
pequeños y se colocan en una bandeja cubierta con papel no adherente para horno.
Se rocían con el aceite de oliva y la sal. Se hornean durante 10 o 15
minutos o hasta que los bordes empiecen a dorarse pero que no se quemen.
Calabacín
(Zucchini)
½ taza de queso parmesano.
1 taza de pan rallado o cualquier otro preparado para empanizar.
1 taza de harina de trigo.
2 huevos batidos
2 calabacines picados en rodajas finas.
Aceite para freir.
Se mezcla el queso parmesano con el pan rallado o el preparado para
empanizar. Se pasan las rodajas de calabacín por la harina, el huevo y finalmente
por el pan rallado. Se fríen hasta que doren (aproximadamente un minuto por
cada lado). Se colocan en papel absorbente y se sirven inmediatamente.
Mini pizzas
de calabacín
1 cucharada de aceite de oliva
3 calabacines picados en rodajas medianas
½ taza de salsa de tomate para pizza
½ taza de queso mozzarella rayado
½ taza de mini pepperonni
Sal y pimienta.
Se precalienta el horno.
Se calienta el aceite en un sartén y se saltean las rodajas de calabacín
por ambos lados hasta que doren. Se le agrega sal y pimienta al gusto.
Se colocan los calabacines en una bandeja para hornear y se les pone un
poco de salsa, queso y pepperoni.
Se hornean tan solo para que el queso se derrita y se sirven
inmediatamente.
Finalmente es un asunto de imaginación, internet, intercambio de ideas, paciencia y resistencia (por algo vamos por el Episodio XCMXCVIII).