20 junio 2018

¡Ya está abierta mi tienda!

¡Si, ya está abierta mi tienda! Hace mucho tiempo que tenía el deseo de hacerlo, pero solo hasta ahora me atreví a poner manos a la obra. Toda nueva empresa es una aventura y algunas veces puede parecer abrumadora, pero todo viaje de 1000 millas comienza por un paso, ¡y aquí están los míos! 

Todo empezó hace algunos años cuando me di cuenta que había muchísimo material de apoyo para la enseñanza del Evangelio en el hogar y en la Iglesia, pero casi nada en español: agendas, afiches, libros para colorear, calcomanías, marcalibros, diarios, calendarios, etc. Comencé a hacer todos esos materiales para mi familia y amigos cercanos. Sin embargo, para que más personas puedan beneficirse de ellos, he decidido hacer estos mismos artículos para descargar, de esta manera pueden tener acceso a ellos por menos precio y de manera rápida, sencilla y directa. 

Lo más importante: ¿Hay algo en particular que te gustaría que yo hiciera? ¡Adelante, quiero escuchar tus ideas!

 Si quieres saber más, ¡visita mi tienda!



12 abril 2018

Sal, viento y velas


Hace unos meses me mudé de una pequeña y tranquila ciudad a otra grande y agitada. A pesar de que pensé que sería fácil adaptarme, no resultó tan sencillo como yo creía. No era la primera vez que me mudaba de ciudad, pero esta vez fue diferente. Sentía añoranza por los lugares que ya no podría visitar y los amigos queridos que no vería con frecuencia; extrañaba la sencillez, la tranquilidad y la confianza que te da el saber dónde están todas las cosas, cómo funcionan los servicios y a quién debes acudir cuando necesitas algo. Un día, mientras hablaba con una amiga sobre todos estos cambios, vino a mi mente una impresión fuerte y clara: “Estoy actuando como la mujer de Lot”. Eso me hizo detenerme y pensar.

La historia nos cuenta que Dios advirtió a Lot y su familia que salieran de Sodoma y Gomorra, pero les dio una advertencia: “No mires tras ti” (Génesis 19:17) Sin embargo, en algún momento del camino, la esposa de Lot miró atrás y se convirtió en una estatua de sal (Génesis 19:26). El Elder Jeffrey R. Holland dijo al respecto:

“Aparentemente, lo malo que hizo no fue sólo mirar atrás, sino que lo que su corazón deseaba era volverse atrás; su apego al pasado tuvo en ella una influencia mayor que su confianza en el futuro (…)  [Se perdió] el aquí, el ahora y el mañana por estar [atrapada] en el allá, el entonces y el ayer.

(Jeffrey R. Holland; “Lo mejor está aún por venir”, Liahona enero 2010)


Y entonces lo vi todo: Me iba a convertir en una estatua de sal.

La vida raramente transcurre como la planificamos. Si hay algo de lo que podemos estar seguros es de los cambios. Cómo reaccionaremos ante ellos depende de nosotros. El presidente Thomas S. Monson ha dicho: “No podemos dirigir el viento, pero podemos ajustar las velas”.  Es muy fácil encontrar defectos en las cosas nuevas que requieren un ajuste de nuestra parte; es muy fácil culpar a otros o a las circunstancias cuando las cosas no son lo que esperamos, pero requiere determinación y fe comenzar desde donde estamos sin saber exactamente cómo avanzar o a dónde llegaremos.

A diferencia de la esposa de Lot, hace poco conocí la historia de Ruth Williams Khama. Ruth nació en Londres, Inglaterra en 1923. En 1947 conoció a Seretse Khama quien era un estudiante de leyes en Londres. Seretse no solo era africano, era el Príncipe de Bechuanaland, entonces un protectorado británico, hoy República de Bostwana. En contra de toda la oposición del gobierno inglés, de los ancianos de la tribu en Bechuanaland y del gobierno de Sudáfrica (donde se había establecido el apartheid), Ruth y Seretse decidieron casarse y regresar a Bechuanaland. Rechazada en su propio país por haberse casado con un hombre de color y en Bechuanaland por ser blanca, Ruth decidió enfrentar con valor y entereza todos los nuevos cambios, desde las miradas de censura, el ardiente clima, las costumbres, el idioma y la comida, hasta la soledad al estar separada de su esposo mientras esperaba su primer hijo. Imagino lo que pudo haber sentido en esos momentos cuando estuvo sola frente a un futuro completamente incierto, preguntándose quizás qué pasaría si hubiese complicaciones en el parto, o el hecho de no poder compartir ese único y hermoso momento del nacimiento con su amado esposo. Pero la valentía no se define por la ausencia del temor, sino por hacer lo que es correcto aún cuando tenemos miedo. Y Ruth no se dio por vencida. Al reunirse con su esposo en Inglaterra no dejaron de luchar por sus derechos. Finalmente lograron regresar a Bostwana en 1956 y trabajaron juntos para que Bostwana alcanzara su independencia como un estado democrático.

No, no podemos dirigir el viento, pero podemos ajustar las velas y llegar a nuestro destino, aunque algunas veces no sepamos con certeza cuál será. ¿Podía Ruth acaso imaginar que junto a su esposo cambiarían la historia de Bostwana? ¿Podemos acaso imaginar lo que nos espera si tan solo ajustamos las velas con fe en el futuro? 

Cuando lleguen los cambios y los vientos soplen en una dirección opuesta a la que deseamos, cuando nos sintamos tentados a regresar al puerto seguro del pasado, recordemos las palabras del Elder Holland:

“El pasado es para aprender de él, pero no para vivir en él. Miramos atrás con el deseo de reclamar las brasas de las experiencias radiantes, pero no las cenizas. Y una vez que hayamos aprendido lo que tengamos que aprender y que guardemos con nosotros lo mejor de lo que hayamos experimentado, entonces miremos adelante y recordemos que 
La fe siempre señala hacia el futuro.

(Jeffrey R. Holland; “Lo mejor está aún por venir”, Liahona enero 2010)






28 marzo 2018

Temps de conférences: « Ce n’est pas ton temps »




Quand je pense à propos de la Conférence Générale, je pense toujours au Roi Benjamin parlant du haut d’une tour pendant que toutes les familles se trouvaient réunies dans leurs tentes en écoutant très attentivement. Cependant, rassembler toute la famille pour écouter entre huit à dix heures de discours pendant une fin de semaine ce n’est pas evident, spécialement si tu as des jeunes enfants et/ou des adolescents. Elder Robert D. Hales a dit :


"Les enfants et les jeunes aiment être inclus. Nous commettons une grave erreur si nous présumons que la conférence est au-dessus de leurs capacités intellectuelles ou de leur sensibilité spirituelle. Jeunes membres de l’Église, je vous promets que, si vous écoutez, vous sentirez l’Esprit gonfler au-dedans de vous. Le Seigneur vous dira ce qu’il veut que vous fassiez de votre vie." (La conférence générale: Affermir la foi et le témoignage, Conférence génerale octobre 2013)

Dans notre famille, la Conférence Générale est devenue un moment spécial rempli de traditions familiales, de bons moments et de beaucoup de préparation et de patience, tout dépendant de l’étape de notre vie; mais ce n’était pas comme ça au début. Lorsque nos enfants étaient très jeunes, cela me prenait plusieurs jours pour préparer les activités nécessaires pour aider à mes enfants de rester tranquilles pendant toutes les sessions. Je me rappelle d’une conférence en particulier que je me sentais extrêmement frustrée. J’avais tellement envie D’ÉCOUTER la conférence! Mais pour aussi préparée que j’étais, quand tu as quatre enfants, si un était calme l’autre avait besoin de quelque chose; lorsque celui-ci était satisfait un autre avait besoin d’aide, et ainsi de suite. Au milieu de ma frustration j’ai senti une forte, mais en même temps chaleureuse impression : « Ce n’est pas ton temps, c’est le temps que tu enseigne à tes enfants d’aimer ma Conférence Générale. » Lorsque j’ai compris cela, mon humeur changea complétement et j’ai arrêté de me demander : « Qu’est-ce que je dois faire pour que mes enfants restent tranquilles pendant la Conférence Générale? » et j’ai commencé à me demander : « Qu’est-ce que je peux faire pour enseigner à mes enfants à aimer la Conférence Générale? ». Finalement, j’ai pu écouter une conférence au complet lorsque mon plus vieux avait quatorze ans et ma plus jeune six ans, et c’était merveilleux!

L’année passé j’ai entendu un de mes enfants dire : « C’est bientôt la Conférence Générale, c’est génial! », et j’ai pensé : « Ça valait la peine, oui, toutes ces heures de préparations ont valu la peine!». Comme le Seigneur l’a dit à Joseph Smith :

«C’est pourquoi, ne vous lassez pas de bien faire, car

 vous posez les fondements d’une grande œuvre.

Et c’est des petites choses que sort ce qui est grand. »

(Doctrine et Alliances 64:33)

Cahier pour la conférence générale

Cette fois-ci le thème de cette année est : « Le sage et le fou ». Le premier line est pour le cahier avec la Première Présidence et le conseil des Douze Apôtres et le deuxième est seulement la base pour le reste des orateurs. Amusez-vous!


20 marzo 2018

Tiempo de Conferencia: "No es tu tiempo"




Cuando pienso en la Conferencia General siempre pienso en el Rey Benjamín hablando desde la torre mientras todas las familias se encontraban reunidas en sus tiendas escuchando atentamente. Sin embargo, reunir a toda la familia para escuchar entre ocho y diez horas de discursos en un fin de semana no es tan sencillo como parece, en especial si tienes niños pequeños y/o adolescentes. Sin embargo, el Elder Robert D. Hales ha dicho:

A los niños y los jóvenes les encanta que se los incluya. Cometemos un grave error si suponemos que la conferencia está fuera de su comprensión y sensibilidad espiritual. A los jóvenes miembros de la Iglesia les prometo que, si prestan atención, sentirán crecer el Espíritu en su interior. El Señor les dirá lo que Él quiere que hagan con sus vidas.” (La Conferencia General: Fortalece la fe y el testimonio; Conferencia General octubre 2013)
En nuestra familia la Conferencia General ha llegado a ser un tiempo especial lleno de tradiciones familiares, de buenos momentos y de mucha preparación y paciencia según la etapa de nuestra vida, pero no fue así al principio. Cuando nuestros niños estaban pequeños me tomaba varios días preparar todas las actividades necesarias para poder ayudar a mis hijos a permanecer tranquilos durante todas las sesiones. Recuerdo una conferencia en particular en la que me sentía sumamente frustrada. ¡Tenía tantos deseos de ESCUCHAR la conferencia!, pero por más preparada que estaba, cuando se tiene cuatro niños si uno estaba tranquilo el otro necesitaba algo; cuando por fin este ya estaba satisfecho otro más necesitaba ayuda, y así sucesivamente sin parar. En medio de mi frustración sentí una fuerte, pero a la vez cálida impresión: “No es tu tiempo, es el tiempo para enseñar a tus hijos a amar mi Conferencia General”.  Cuando pude comprender eso mi actitud cambió por completo, dejé de preguntarme “¿Qué puedo hacer para mantener a mis hijos tranquilos durante la Conferencia?” y comencé a preguntarme:” ¿Qué puedo hacer para enseñar a mis hijos a amar la Conferencia?”. Finalmente pude escuchar una conferencia completa cuando mi hijo mayor tenía catorce años y mi hija menor seis, ¡y fue maravilloso!
El año pasado escuché a uno de mis hijos decir: “Ya se acerca la Conferencia General, ¡qué bueno!” y pensé: “Todo ha valido la pena, sí, todas esas horas de preparación han valido la pena”. Tal como dijo el Señor a José Smith:

Por tanto, no os  canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. 
Y de las cosas pequeñas proceden las grandes." 
(D y C 64:33)


Cuaderno para la Conferencia General

 Esta vez el tema es: “El sabio y el imprudente” El primer enlace es para el cuaderno con la Primera Presidencia y el consejo de los Doce Apóstoles y el segundo es solo la base para el resto de los oradores. ¡Que lo disfruten!