10 agosto 2016

Manual de instrucciones para mamás

Hace unos meses vi un video que decía:

"La vida no viene con un manual,
viene con una madre."

Me pareció hermoso. Pensé en mi mamá y en esos momentos maravillosos de la maternidad que traen gozo a nuestra vida . Sin embargo, hay momentos en los cuales desesperadamente deseo un manual de instrucciones. Con cuatro niños completamente diferentes, lo que funciona para uno algunas veces no funciona para el otro; lo que funcionaba para mi mamá, tampoco tiene el mismo resultado que ella obtenía. Los hijos crecen y con ellos los desafíos, y hay situaciones en las que sencillamente no sé qué hacer.

Afortunadamente, sí existe ese manual. Un día recordé las palabras de Nefi:

“Deleitaos en las palabras de Cristo;
porque he aquí, las palabras de Cristo
os dirán todas las cosas que debéis hacer.
(2 Nefi 32:3)

¡¡ TODAS LAS COSAS !! Allí estaba lo que estaba buscando. Solo tenía que deleitarme en el estudio de las Escrituras para encontrar las respuestas a mis preguntas.  A pesar de lo ocupada que pudiese estar, necesitaba encontrar el tiempo no solo para leerlas, sino para escudriñarlas y deleitarme en ellas. Necesitaba un momento de solaz con nuestro Padre Celestial; Él, quien conoce a mis hijos mejor que yo, quien les ama con un amor perfecto y desea lo mejor para ellos, era quien podía darme “sabiduría y tesoros de conocimiento.” Decidí comenzar a leer el Libro de Mormón pidiéndole a nuestro Padre Celestial que me ayudara a leerlo como una madre. Compré un nuevo libro para poder subrayar y escribir mis impresiones y ha sido una experiencia diferente. He encontrado palabras de ánimo cuando estoy abatida, consejos cuando no sé qué hacer, invitaciones a cambiar mi forma de actuar e impresiones inmediatas en el momento en que más lo necesito.

Sí, si existe un manual de instrucciones, solo tengo que utilizarlo.

b

“La verdadera doctrina, cuando se entiende,
cambia la actitud y la conducta.
El estudio de las doctrinas
del Evangelio mejorará la conducta
más rápidamente de lo que el
estudio del comportamiento
mejorará el comportamiento”

(Boyd K. Packer, No temáis, Liahona, mayo de 2004, pág.79.)




05 agosto 2016

Levantar una familia en una era digital

Vivimos en una época maravillosa. Hace unos días hablaba con mi hijo acerca de lo increíble que es que podamos ver en la televisión o en la computadora un evento que está ocurriendo en otra parte del mundo; lo asombroso que es tener toda una biblioteca en tu bolsillo o comunicarte con alguien que está a miles de kilómetros es tan solo segundos. El mundo ha dado un vuelco tecnológico de grandes magnitudes en tan solo unas decenas de años llevando a nuestros hijos a crecer en un mundo completamente diferente al que nosotros crecimos: un mundo digital. Sin embargo, gracias a ello, la época en la que cerrábamos la puerta y nuestros hijos estaban seguros en casa ya pasó. Con tan solo un click nuestros hijos pueden acceder a todo “lo bueno, virtuoso, de buena reputación o digno de alabanza” como a todo lo malo.  La pregunta es: ¿cómo podemos enseñar a nuestros hijos a navegar con seguridad en este mundo? ¿cómo podemos crear buenos hábitos en lo que respecta al uso de la tecnología?

Durante la conferencia de Mujeres de BYU el pasado 29 de abril, Marissa Widdison*, asistente de edición de la revista Friend, sugirió 3 ideas que nos pueden ayudar como familias.

Crear un plan familiar para el uso de los medios digitales

Es importante que nuestros hijos sepan a qué atenerse, cuáles son las reglas, los límites y las consecuencias al romper dichas reglas. Tiene que haber un tiempo y un lugar para conectarse, pero quizás lo más importante, necesitan saber cuándo desconectarse. Esto aplica no solo a los hijos, sino también a nosotros como padres. ¿Damos nosotros el ejemplo al desconectarnos para conectarnos como familia? La hermana Rosemary M. Wixon dijo:

“La respuesta a nuestra oración de cómo satisfacer las necesidades de nuestros hijos podría ser el desconectarnos de los aparatos electrónicos con más frecuencia. Los valiosos momentos de las oportunidades para interactuar y conversar con nuestros hijos desaparecen cuando estamos ocupados con distracciones. ¿Por qué no elegimos un momento todos los días para desconectarnos de la tecnología y reconectarnos unos con otros? Sencillamente apaguen todo; al hacerlo, tal vez al principio su hogar parezca muy silencioso; incluso quizás no sepan qué hacer ni decir; pero, cuando presten completa atención a sus hijos, se iniciará una conversación y podrán disfrutar de escucharse unos a otros”. (Rosemary M. Wixom, “Las palabras que expresamos”, Liahona,mayo de 2013, pág. 82.)

Eliminar los malos hábitos
La hermana Widdison compara los malos hábitos con las malas hierbas. Estos malos hábitos o costumbres pueden ser cosas pequeñas, como pasar demasiado tiempo con un dispositivo electrónico. No tiene que ser viendo o haciendo algo necesariamente malo, sin embargo, puede ser algo que nos desanime. Muchas personas llegan a deprimirse al comparar sus vidas con las de otros en Facebook o Instagram. Simplemente navegar por donde nos lleve la corriente, sin ningún sentido o propósito, puede llevarnos a lugares no deseados.
En casa tenemos un afiche mormón junto a la computadora de nuestra sala. No importa cuánto tiempo ha pasado su mensaje es claro y sencillo: "¿Es realmente bueno aunque tenga esa parte?

Cuando nuestros hijos tienen duda en cuanto a una canción, película, programa o emisión siempre les recordamos la imagen del helado y se hace claro para ellos qué es lo correcto, aunque algunas veces no sea lo que más les agrada.
La importancia de los buenos hábitos radica en que, como padres, podemos poner filtros de seguridad y reglas en casa, pero nuestros hijos tienen acceso a las redes sociales fuera de nuestro hogar, donde solo el autodominio y el escudo espiritual que adquieren en el hogar, les guiarán en su uso sabio del internet.

Es importante que hablemos con claridad acerca de la pornografía con nuestros hijos, no una sino varias veces, acorde con la edad de cada uno. Jennifer Grace Fallon, de las Revistas de la Iglesia, escribió recientemente:
Algunos estudios demuestran que cerca del cien por ciento de los adolescentes en la actualidad quedarán expuestos a la pornografía para cuando se gradúen de la escuela secundaria, y que la mayoría de esas experiencias ocurrirán a través de internet mientras hagan la tarea escolar. En 2008, aproximadamente 9 de cada 10 hombres jóvenes, y casi una tercera parte de las jovencitas, admitieron haber visto pornografía. La edad promedio en la que se ven expuestos y en la que se convierte en adicción es la misma: 11 años (…) Lamentablemente, el interrogante ya no parece ser si nuestros hijos quedarán expuestos a la pornografía, sino cuándo— y cómo lidiarán con ello.” (Jennifer Grace Fallon, “Sanar heridas ocultas”, Liahona septiembre 2014, pág. 15-16)
No necesitamos entrar en pánico, pero si ser claros y enseñar a nuestros hijos qué hacer cuando se enfrenten a la pornografía. En el sitio overcomingpornography.org, (en inglés) podemos encontrar múltiples recursos que nos pueden ayudar a estar preparados en cuanto al tema. También en la revista Liahona podemos encontrar numerosos artículos que nos pueden guiar en nuestras conversaciones con nuestros hijos.
Anime el empleo positivo de los medios de comunicación digitales.
No debemos desanimarnos, como dije al principio, vivimos en una época maravillosa, en la cual podemos hacer mucho bien a través de los medios sociales. La hermana Widdison pregunta: “¿Cuándo fue la última vez que hicieron algo hermoso utilizando la tecnología? ¿Cuándo fue la última vez que dijeron algo edificante utilizando la tecnología? ¿Cuándo fue la última vez que demostraron caridad a alguien a través de la tecnología? ¿Cuándo fue la última vez que hicieron un acto de servicio utilizando la tecnología? Hermanas, tenemos muchas oportunidades para mostrar nuestro amor gracias a la tecnología. Podemos escribir mensajes, tomar fotos inspiradoras y ponerlas para que todo el mundo las vea”.
El Élder Bednar nos ha dicho que debemos inundar la tierra con mensajes llenos de rectitud y de verdad.

Hay muchas cosas asombrosas que podemos hacer gracias a que vivimos en esta época, cosas que nuestros antepasados ni siquiera soñaron que podían ser posibles. Ya que tenemos que navegar en este mundo digital, escojamos el timón que nos brinda el Evangelio para llevar con seguridad a nuestra familia hasta un puerto seguro.

* Teaching Children how to use technology to uplift others,  Fuente