20 marzo 2018

Tiempo de Conferencia: "No es tu tiempo"




Cuando pienso en la Conferencia General siempre pienso en el Rey Benjamín hablando desde la torre mientras todas las familias se encontraban reunidas en sus tiendas escuchando atentamente. Sin embargo, reunir a toda la familia para escuchar entre ocho y diez horas de discursos en un fin de semana no es tan sencillo como parece, en especial si tienes niños pequeños y/o adolescentes. Sin embargo, el Elder Robert D. Hales ha dicho:

A los niños y los jóvenes les encanta que se los incluya. Cometemos un grave error si suponemos que la conferencia está fuera de su comprensión y sensibilidad espiritual. A los jóvenes miembros de la Iglesia les prometo que, si prestan atención, sentirán crecer el Espíritu en su interior. El Señor les dirá lo que Él quiere que hagan con sus vidas.” (La Conferencia General: Fortalece la fe y el testimonio; Conferencia General octubre 2013)
En nuestra familia la Conferencia General ha llegado a ser un tiempo especial lleno de tradiciones familiares, de buenos momentos y de mucha preparación y paciencia según la etapa de nuestra vida, pero no fue así al principio. Cuando nuestros niños estaban pequeños me tomaba varios días preparar todas las actividades necesarias para poder ayudar a mis hijos a permanecer tranquilos durante todas las sesiones. Recuerdo una conferencia en particular en la que me sentía sumamente frustrada. ¡Tenía tantos deseos de ESCUCHAR la conferencia!, pero por más preparada que estaba, cuando se tiene cuatro niños si uno estaba tranquilo el otro necesitaba algo; cuando por fin este ya estaba satisfecho otro más necesitaba ayuda, y así sucesivamente sin parar. En medio de mi frustración sentí una fuerte, pero a la vez cálida impresión: “No es tu tiempo, es el tiempo para enseñar a tus hijos a amar mi Conferencia General”.  Cuando pude comprender eso mi actitud cambió por completo, dejé de preguntarme “¿Qué puedo hacer para mantener a mis hijos tranquilos durante la Conferencia?” y comencé a preguntarme:” ¿Qué puedo hacer para enseñar a mis hijos a amar la Conferencia?”. Finalmente pude escuchar una conferencia completa cuando mi hijo mayor tenía catorce años y mi hija menor seis, ¡y fue maravilloso!
El año pasado escuché a uno de mis hijos decir: “Ya se acerca la Conferencia General, ¡qué bueno!” y pensé: “Todo ha valido la pena, sí, todas esas horas de preparación han valido la pena”. Tal como dijo el Señor a José Smith:

Por tanto, no os  canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. 
Y de las cosas pequeñas proceden las grandes." 
(D y C 64:33)


Cuaderno para la Conferencia General

 Esta vez el tema es: “El sabio y el imprudente” El primer enlace es para el cuaderno con la Primera Presidencia y el consejo de los Doce Apóstoles y el segundo es solo la base para el resto de los oradores. ¡Que lo disfruten!







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